Desde hace un año ando empenado, cojo de espíritu, adolorido del corazón. Y pues porqué otra cosa que por una mujer, una que me hizo a un lado cuando más la necesitaba y así, en ese momento, me mostró cuánto me quería en realidad. La verdad me lo mostró desde antes pero como el amor es ciego yo no vi ni puta mierda. Esta pena es una tristeza que llevo conmigo hace meses, no siempre a flote, pero siempre conmigo, como un reloj de bolsillo pero con la cadena muy larga y de pronto tic toc toc toc cae la pena al suelo y uno la arrastra un rato mientras camina pa la casa, mientras monta en bici en el salado, mientras se baña, mientras se da cuenta que la anda arrastrando y entonces la recoge y vuelve y se la guarda en el bolsillo y así se le olvida a uno por un rato, la pena, la hijueputa pena. Y cuando se me olvida empiezo a soñar con unos ojos bien lindos que me quieran bastante, que me miren y me miren sin cansarse, que me piensen por las noches y que les encante abrazarme. Como esos ojos de esa hamaca a los que no supe hablarles. Y así hasta que tic toc toc toc cae de nuevo el reloj, recordándome que es la hora de la pena y la tristeza, de la deseperanza.
DIARIO DE UN GAMÍN
Acerca de sus reflexiones y prácticas.
Wednesday, 11 December 2024
Saturday, 27 May 2017
VOY DANDO EL SI, ASÍ COMO ASÍ
“Lo que Juan
dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro”
Alguna vez te han dicho, o
has escuchado decir: si, claro que me interesa, déjeme yo organizo unas cositas
y mañana en la mañana yo le devuelvo la llamadita; o si no esto exactamente,
algo así muy parecido como tranquilo jefe que yo le tengo eso listo antes de
las seis; y ni la llamadita ni el informe llegaron, ni en la mañana ni a las
seis ni a ninguna hora. Esto es algo muy del Antioqueño, y hasta me atrevería a
decir que del latino también, pero no nos vayamos muy lejos y quedémonos aquí
en Antioquia que es donde vivo, por lo que lo conozco mejor que al resto de
Latinoamérica. Este fenómeno, el de comprometerse con la palabra para luego no
cumplir con lo prometido, está tan arraigado en nuestra cultura que nos define;
es que nada mejor que un paisa para hablar carreta; y vaya créale pues. Así que
si usted se crió en esta región a punta de fríjoles, huevo y arepa, ya entró
perdiendo, bienvenido al mundo de: si, así como así, sin más ni más ni
menos ni nada; una palabra que la vamos diciendo tan campantemente que no
pensamos en las implicaciones de este acto. ¿Será qué porque la vemos tan
chiquita, de dos letras no más, la tratamos tan a la ligera? El si, es pesado,
más vale tener acciones y argumentos que lo soporten cuando sale de la boca o
del movimiento de la cabeza arriba y abajo, porque o si no nos rompe en dos.
Nuestra palabra pierde poder y nosotros, credibilidad.
Entendiendo la consciencia
como la definen Paller & Suzuki en su trabajo titulado Consciousness, publicado en el año 2013. “El término consciencia
denota la habilidad que posee una persona para generar una serie de
experiencias conscientes, una después de la otra. Aquí incluimos experiencias de
sentir y entender los estímulos sensoriales, de imaginación, de emociones y
modos, de ideas, de memorias – todo el rango de contenidos mentales accesibles
para un individuo”. También, partiendo de la argumentación sobre el valor de la
palabra que hace el Dr. Miguel Ruiz en su libro los cuatro acuerdos; conectando
esto con el concepto de ética de Gonzalo Soto Posada, concebida por él, como el
cuidado de si, de los otros y de las cosas; se reflexiona en este ensayo sobre
el impacto que tiene el uso irresponsable de la palabra por parte del docente
en el salón de clase, específicamente en la clase de matemáticas en El Nuevo
Colegio en la ciudad de Medellín.
Mediante las palabras
expresas tu poder creativo; lo revelas todo. Independientemente de la lengua
que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que
sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las
palabras. Esto lo dijo el Dr. Miguel Ruiz, el primer acuerdo de los cuatro que
el plantea en su libro Los Cuatro Acuerdos,
publicado en el año de las eliminatorias para el mundial de Francia, 1997.
También establece en este capítulo, el primer capítulo, que la mente humana es
como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las
semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tu plantas una semilla, un
pensamiento, y este crece. Las palabras son como semillas. Entonces es igual de
importante, esto ya lo estoy diciendo yo, el valorar la palabra como
instrumento mediante el cual creamos nuestra vida, materializamos nuestros
sueños, nuestras ideas, nuestro sentir y nuestros pensamientos. Es entonces, la
palabra, moldeador de hombres y mujeres, alquimia en nuestras voces, capaz de
transformar el plomo en oro. Además, debemos pensar en el otro, la fuerza que
ejerce nuestra palabra en el otro y la influencia que podemos llegar a tener
sobre nuestro entorno (si no vea el discurso de Hitler lo que generó). Asusta
un poco esta inmensa responsabilidad de la cual nos apoderamos cuando hablamos,
el impacto enorme que tiene la palabra en nosotros y en los demás. Lo miedoso
es que nosotros somos en gran parte, inconscientes de esta responsabilidad y de
el poder mágico, como lo describe en repetidas ocasiones el Dr. Miguel Ruiz, y
entonces decimos cosas sin pensar mucho, cosas que ni siquiera son nuestras,
que muchas veces son impuestas por unas creencias y maneras de la sociedad,
palabras que pertenecen a otros y que salen de nuestras bocas precisamente
porque no somos conscientes de nosotros.
“No, ya bastante miserables son ustedes; no imagino cómo
podrían ser peores. ¿A qué especie de criaturas pertenecen los europeos, qué
clase de hombres son? Los europeos, que sólo hacen el bien por obligación, y no
tienen otro motivo para evitar el mal que el miedo al castigo...
¿Quién les ha dado los países que ahora habitan? ¿Con qué
derecho los poseen? Estas tierras han pertenecido desde siempre a los
algonquinos. En serio, mi querido hermano, siento pena de ti desde el fondo de
mi alma. Sigue mi consejo y hazte hurón. Veo claramente la diferencia que hay
entre mi condición y la tuya. Yo soy mi amo, y el amo de mi condición. Yo soy
el amo de mi propio cuerpo, dispongo de mi, hago lo que me place, soy el
primero y el último de mi nación, no tengo miedo de nadie y solo dependo del
Gran Espíritu. En cambio, tu cuerpo y tu alma están condenados, dependen del
gran capitán, el virrey dispone de ti, no tienes la libertad de hacer lo que se
te ocurra; vives con miedo de los ladrones, de los falsos testigos, de los
asesinos; y debes obediencia a una infinidad de personas que están por encima
de ti ¿Es verdad o no es verdad?
El anterior texto lo tomé
de Memoria del Fuego, un libro de
Eduardo Galeano que se publicó por primera vez en España en 1982. No tienen
otro motivo para evitar el mal que el miedo al castigo, decía el rey hurón al
colonizador francés. Alguien que actúa de esta manera, como el colonizador, es
alguien que no se mueve por si mismo, es alguien sin convicción; sus pasos no
nacen de él sino que son empujados por algo o alguien que está por fuera de él.
Hoy, en estos tiempos, somos esclavos de unas culturas y unas maneras que nos
fueron impuestas, que nos trajeron de regalo desde Europa hace ya más de 500
años. Y somos esclavos y no lo sabemos, y ahí nos quedamos, y no nos queremos; no
hay un YO autónomo y plantado como un cedro que escoge sus pasos. Somos
esclavos de una cultura que se nos ha vendido con palabras, creada a través del
lenguaje, y en este lenguaje crecimos y nos cultivamos. Somos tramposos y
mentirosos, nuestra palabra se irrespeta a si misma porque si, porque ajá,
porque en medio de eso nos levantamos y ese medio (miedo) somos nosotros, somos
profesores de matemáticas que prometemos cosas que no cumplimos, que enseñamos
a decir mentiras y a decir cosas a la ligera. Es que somos eso, ya está grabado
en nuestra piel ¿Y como aprender el valor de la palabra si lo borramos de
nuestra existencia, si pensamos que la palabra es para comunicarme y ya? Son
pocos los maestros, y no me refiero solo a los docentes, quienes son impecables
con su palabra; son estos maestros, los que necesitamos en los colegios
antioqueños, en las clases de matemáticas de El Nuevo Colegio. Esto es una
labor que debe realizar cada uno con sigo, mirarse y transformarse
conscientemente en un portador de la verdad, de la palabra creadora.
Presentación (diapositivas)
Presentación (diapositivas)
Tuesday, 23 May 2017
Poniéndole las Bolas a los Cuernos
La semana pasada estuvimos en clase de introducción, en la sala de computadores, compartiendo ideas sobre un texto de Ortega y Gasset, el cual debíamos haber leído para la clase. El texto se titula La Falsedad de Estudiar, ni más ni menos. Pues les cuento que de entrada me cayó lo más de bien este Ortega y Gasset que no son dos sino uno solo que se piensa en plural, como Zack, unos amigos míos que viven por allá pal norte. Los colegios dicen así con pecho arriba, lo mismo que el mentón, que todo lo hacemos por y para los niños, que queremos graduar seres integrales capaces de ser presidentes, médicos, ingenieros y todas esas cosas; que mentira tan hijuemadre. El documento dice que el verdadero estudiar es buscar respuesta a una inquietud que se germinó dentro de uno, algo que nació en nosotros, y que en cambio lo que estudiamos no nos nació estudiarlo; la necesidad de estudiar es impuesta y a dar clase a esos estudiantes que no quieren clase (pero y quien los culpa encerrados en una jaula, asfixiados en cordilleras y capitales, binomios al cuadrado y ribosomas; oxígeno que me muero). Es que yo estoy más de acuerdo con este Ortega y Gasset que un verraco. Y los intereses del estudiante? Y si al estudiante le interesa estarse moviendo constantemente por el colegio desarrollando un sin fin de actividades? Por qué entonces pareciera que educamos soldados que deben seguir instrucciones y órdenes sin cuestionar mucho?
Si yo tuviera que ponerle un título a ese documento estaría entre: El Menester de Educar,
No Quiero Ir al Colegio y El Invento del Siglo: Sistematización de la Educación. El último obvio que es un sarcasmo de aquí a la luna pero igual lo pondría así, así el lector no la coja de una.
En medio de la conversación que teníamos en la sala de computadores, que esa noche estaba custodiada por una princesa, surgieron dos nombres de los cuales solo el de Nietzsche había oído con anterioridad, el otro fue Rainer Maria Rilke, un poeta, un hombre, no se deje engañar por el Maria (es como el que se llama Jesus, no quiere decir que sea un santo). Rainer era un romántico perdido en los alientos de Andreas Salomé, una mujer a la que se tuvo que pelear con el mismo Nietzsche y Freud. A la final no se quien se habrá quedado atendiendo a Salomé en esos despertares mañaneros, nada raro ninguno de los tres. Lo que si es muy cierto fue algo que le dijo Rilke a Salomé en una de sus cartas: "mientras yo no me abrace a mi mismo, yo no puedo abrazarla a usted", como quien dice espéreme que yo todavía no estoy listo. Definitivamente si se necesitan unas bolas muy grandes para decirle a la chimbita que le gusta a uno que nada, que todavía no porque yo se que sería un fracaso, y uno con esas ganas, que tan jodido este Rainer, verriondo.
De Nietzsche leí un fragmento de un texto que él tituló: Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas. Hablaba sobre un viejo sabio que sermoneaba a dos jóvenes acalorados que se encontraban a punto de entrar en un duelo, porque esas eran las maneras del lugar y de la época y entonces nos damos a la salida. El viejo les decía que la violencia no era la salida, que pilas pues que ellos eran el futuro y los encargados de sembrar la semilla, que dejaran de andar como hojas que navegan las corrientes de un rio, que para eso tenían pies, para plantarse y cambiar de dirección. Así mismo nos pasa con la educación, la sociedad nos impone unas maneras de estudiar y unos contenidos, y pues a los estudiantes les toca porque los papás dicen que hay que ir al colegio y los papás están convencidos que ese es el camino porque es el mismo que se ha caminado desde hace décadas y mire como vamos de bien con este planeta que casi ni puede respirar, una maravilla. Si, nos clavaron los cuernos en las bolas.
Si yo tuviera que ponerle un título a ese documento estaría entre: El Menester de Educar,
No Quiero Ir al Colegio y El Invento del Siglo: Sistematización de la Educación. El último obvio que es un sarcasmo de aquí a la luna pero igual lo pondría así, así el lector no la coja de una.
En medio de la conversación que teníamos en la sala de computadores, que esa noche estaba custodiada por una princesa, surgieron dos nombres de los cuales solo el de Nietzsche había oído con anterioridad, el otro fue Rainer Maria Rilke, un poeta, un hombre, no se deje engañar por el Maria (es como el que se llama Jesus, no quiere decir que sea un santo). Rainer era un romántico perdido en los alientos de Andreas Salomé, una mujer a la que se tuvo que pelear con el mismo Nietzsche y Freud. A la final no se quien se habrá quedado atendiendo a Salomé en esos despertares mañaneros, nada raro ninguno de los tres. Lo que si es muy cierto fue algo que le dijo Rilke a Salomé en una de sus cartas: "mientras yo no me abrace a mi mismo, yo no puedo abrazarla a usted", como quien dice espéreme que yo todavía no estoy listo. Definitivamente si se necesitan unas bolas muy grandes para decirle a la chimbita que le gusta a uno que nada, que todavía no porque yo se que sería un fracaso, y uno con esas ganas, que tan jodido este Rainer, verriondo.
De Nietzsche leí un fragmento de un texto que él tituló: Sobre el porvenir de nuestras instituciones educativas. Hablaba sobre un viejo sabio que sermoneaba a dos jóvenes acalorados que se encontraban a punto de entrar en un duelo, porque esas eran las maneras del lugar y de la época y entonces nos damos a la salida. El viejo les decía que la violencia no era la salida, que pilas pues que ellos eran el futuro y los encargados de sembrar la semilla, que dejaran de andar como hojas que navegan las corrientes de un rio, que para eso tenían pies, para plantarse y cambiar de dirección. Así mismo nos pasa con la educación, la sociedad nos impone unas maneras de estudiar y unos contenidos, y pues a los estudiantes les toca porque los papás dicen que hay que ir al colegio y los papás están convencidos que ese es el camino porque es el mismo que se ha caminado desde hace décadas y mire como vamos de bien con este planeta que casi ni puede respirar, una maravilla. Si, nos clavaron los cuernos en las bolas.
Friday, 12 May 2017
PRESENTACIÓN DEL TRABAJO FINAL
VOY DANDO EL SI, ASÍ COMO
ASÍ
Alguna vez te han dicho, o
has escuchado decir: si, claro que me interesa, déjeme yo organizo unas cositas
y mañana en la mañana yo le devuelvo la llamadita; o si no esto exactamente,
algo así muy parecido como tranquilo jefe que yo le tengo eso listo antes de
las seis; y ni la llamadita ni el informe llegaron, ni en la mañana ni a las
seis ni a ninguna hora. Aquí no se salva nadie de esta región, este fenómeno
está tan arraigado en nuestra cultura que nos define; es que nada mejor que un
paisa para hablar carreta, el problema es creérsela, ahí si difícil con este
montón de ganaderitos mentirosos. Así que usted, por el solo hecho de haber
nacido en esta región y haber sido levantado a punta de fríjoles, huevo y arepa,
ya entró perdiendo, bienvenido al mundo del, si, así como así, sin más ni más ni menos ni nada, una palabra que
la vamos diciendo tan campantemente que no pensamos en las implicaciones de
este acto. ¿Será que por que la vemos tan chiquita, de dos letras no más, la
tratamos tan a la ligera? El si, es pesado, más vale tener acciones y
argumentos que lo soporten cuando sale de la boca o del movimiento de la cabeza
arriba y abajo, porque o si no nos rompe en dos. La palabra pierde poder y
nosotros, credibilidad.
¿Qué clase de educación
estamos brindando en Antioquia, a nivel primaria y secundaria, en medio de incoherencias? Antes de llegar a las conclusiones (que no se
encuentran en este papel) abordaremos esta problemática desde distintos ángulos.
Antes que nada empezaremos con la historia, buscaremos la raíz de este
comportamiento paisa (¿latinoamericano?) y así entender este actuar que
cargamos en nuestro equipaje cultural. Además, nos acercaremos a la educación,
a las aulas antioqueñas, y la miraremos desde la ética como su eje central,
concibiendo la ética como el cuidado de mi, el cuidado de los otros y el
cuidado de las cosas. Reflexionaremos sobre los efectos que tiene este fenómeno
en la comunicación estudiante-profesor, basados en lo planteado en este párrafo
y en el anterior.
El producto de este
proyecto será un escrito que invite a la reflexión y llame a la consciencia del
maestro, que deje cabezón al lector y lo lleve a confrontar su yo y su labor en
la comunidad, y de pronto, siendo muy soñadores, que genere un cambio y consciencia
al momento de utilizar la palabra como medio de comunicación.
Anexo diapositivas de apoyo para la presentación:
Diapositivas
Anexo diapositivas de apoyo para la presentación:
Diapositivas
Wednesday, 19 April 2017
COMO PIEDRAS RODANTES
Había
una vez un domingo que se despertó gris y con ganas de llorar, no se por qué.
Yo en cambio si lo recibí con un hambre de aquí a la luna, tampoco se por qué; pero
bueno, el hambre me lo quité con un huevo revuelto y dos tajadas de pan de
avena con miel de abejas y un vaso de jugo de naranja del de “De 1”. Después
del desayuno, la ducha y la empacada de la maleta, no necesariamente en ese
orden, arranqué en mi bicicleta con rumbo a la universidad, en donde me
esperaba el poeta de la educación física junto con el resto de compañeros, listos
para salir a navegar por los rincones ignorados de una ciudad asmática que
apenas puede respirar. La mañana aun era fresca, el viaje en bici a la
universidad fue bueno y ni se diga de la mona de indumentaria morada que
trotaba por la ciclo-ruta de la 65, estaba más buena que la pizza de anoche; ni
siquiera me dio rabia que ocupara uno de los carriles asignados exclusivamente
para bicicletas, antes le agradecí por tan bonito detalle de llevar un top que mostraba
su espalda adornada con pecas a la altura de sus hombros.
Llegué
a la universidad en una pieza gracias a la bendición que me dio mi mamá antes
de salir de la casa, y con el espíritu por las nubes, que por alguna razón se
mostraban moradas a la luz de mis ojos. La mayoría de compañeros ya estaban
expectantes, reunidos alrededor de un árbol de mangos que no tenía mangos. El
profe llegó poco después de mi y nos sentó a todos en un murito, quedamos como
formando una herradura pero con esquinas, como un cuadrado sin uno de sus
lados, escuchándolo, tan lírico como las hojas de los árboles que movía la
brisa, contándonos el objetivo del viaje; para qué es que nos íbamos a montar
todos en esa nave y por qué íbamos a rodar por la ciudad bajo esas nubes
moradas que no daban tregua, que amenazaban con estallar en llanto en cualquier
momento.
La
comuna 13 fue nuestra primera parada, llegamos a una cancha de arenilla que
apenas despertaba con las voces de chicos que cambiaban sus vestiduras en una
calle contigua; se vestían de verde, de ímpetu y de esperanza, dejaban a un
lado sus problemas y angustias para compartir con sus pares un momento
saludable en una cancha de fútbol lejos de las plazas, de sus barrios y casas.
Esta cancha se convierte entonces en una pócima mágica para la mayoría de
jóvenes que ahí juegan, un lugar en el que se cambian pesadillas por sueños de
campeón de la Liga Águila y una casa nueva para la cucha. En las tribunas de
esta cancha un solo espectador, un madrugador que salió a caminar para no hacer
mucho ruido en casa mientras los demás aun dormían, y se encontró con un
enfrentamiento entre verdes y azules, y ahí se quedó, en la fría tribuna de
cemento, en su cabeza, perdido en un partido que no ofrecía muchas emociones a
los que miraban desde afuera, únicamente a aquellos que calzaban guayos y
medias blancas hasta las rodillas llenas de arena.
La
nave volvió a prender motores y los 30 investigadores liderados por el poeta y
sus asistentes tomaron asiento en ella para continuar su expedición. El sol
nada que asomaba pero igual nosotros ya habíamos entrado en calor; la gente
pedía música desde sus asientos y el piloto nos regaló un reggaetón, alegría para
muchos y desgracia para otros; gracias a Dios por las ventanillas y los ojos de
investigador que se perdían en una ciudad que se iba llenando poco a poco de
caminantes que llevaban una hoja de palma en sus manos, para celebrar la muerte
y resurrección de aquél que lavó nuestros pecados, según proclaman algunos
ricos mentirosos que construyeron su “humilde” imperio por los lados de Roma.
Por los lados de la comuna 13 hay unas escaleras eléctricas que fueron donadas por
los japoneses ya que a nuestro gobierno apenas le alcanza la plata para
sostener las fincas de nuestros líderes, así que una limosnita por favor y arigato. Estas escaleras fueron nuestra
segunda parada. Antes de comenzar nuestro ascenso, nos cruzamos con una placa
polideportiva que era observada desde la puerta de una casa por un niño en
chanclas que pisaba un balón desinflado, es que en la comuna 13 hasta el aire
es escaso. Lo invitamos a jugar y el niño no lo dudó, saltó inmediatamente a la
cancha con sus chanclas y con su balón, y así jugamos hasta el dos dos.
Comenzamos nuestro ascenso por las empinadas calles del barrio al encuentro con
las escaleras; a medida que avanzábamos, los muros y las paredes se llenaban de
colores y fantasías, en cada esquina estaba el sueño de un artista que intentaba
transmutar la violencia de su hogar a través de un spray y un pincel. A esta
hora de la mañana ya habían señoras barriendo la entrada de sus casas y señores
tomando tinto (cerveza en el caso de los más osados) en las tiendas del barrio,
mientras hablaban con un vecino y esperaban a sus señoras que venían de ramo en
mano dispuestas a caminar detrás de un muñeco, quien sabe por cuanto tiempo. Llegaron
las escaleras, con techo y todo para que la gente no se electrocute cuando
llueve. Color naranja era el techo y parecía el núcleo de una onda circular,
como cuando uno tira una piedra a un lago o a una piscina y las ondas
circulares se expanden. En el caso de la 13 estas ondas son de todos los
colores y dejan su alegría plasmada en las paredes, en un intento por cubrir el
dolor de guerras pasadas y de mostrarse linda para cuando van los monos con
dólares en los bolsillos y cámaras en sus manos; las ondas se expanden colina
arriba y colina abajo, hasta llegar a lugares más llanos donde habitan gentes
más conservadoras que aborrecen el grafiti y los muros de colores, entonces la
onda se desvanece.
Siguiente
estación: Manrique y el parque de Guadalupe, ocupado por canchas de microfútbol
y de basket, por columpios y tolditos que venden gaseosa y mecato. Las canchas
ocupadas por los más jóvenes y fuertes, que juegan cinco contra cinco y gastan
cerveza al equipo ganador; los tolditos y las bancas aledañas las ocupan los
más adultos y sabios, que se la pasan tomando tinto y viendo pasar gente,
hablando del pasado y del presente, opinando de fútbol y del presidente: Santos
triplehijueputa. Los columpios se balancean con niños alegres que juegan a
tocar las nubes con sus pies, también con los versos de amantes adolescentes que
suben al cielo y vuelven con una sensación en el estómago que al parecer solo
desaparece con un beso. Además está el solitario, sentado solo en una banca
mirando pal frente, clavado en sus pensamientos comiendo mango con limón y sal,
pero ni el limón ni la sal, ni nadie en ese parque, parece tocarlo, su
expresión es plana, como si hubiera parqueado el cuerpo ahí para dejar este
mundo material con sus partidos de micro y sus viejitos tomando tinto, para
irse a volar quien sabe a donde, ojalá a lugares bien bonitos donde el sol se
muestra desde las cuatro de la mañana hasta las nueve de la noche, que en ese
lugar serían de la tarde.
Capítulo
tres: el Balcón de los Artistas. Pues la verdad el balcón no es muy grande, ni
tampoco los dos salones de baile, pero la labor que allí se desarrolla es
inmensa. El balcón del artista es un espacio para que bailen las almas y
transformen el dolor, la alegría y el sufrimiento en movimiento, por lo general
al ritmo de la salsa. Los niños del balcón cantan con su cuerpo, a moco tendido
como dicen por ahí. Con sus cuerpos cuentan sus amores, sus penas, sus sueños;
se muestran transparentes y se rinden al mundo entregándolo todo, nos dicen:
vea, este soy yo, vengo del barrio La Cruz y me llamo Jonathan, no le tengo
miedo a nada porque me muevo con el viento, simplemente me dejo llevar por él
confiando ciegamente en sus corrientes; con lágrimas y sudor lavo mis penas
para poder cruzar las puertas del paraíso, es que para entrar allá hay que
lavarse primero, y si llega bailando salsa lo dejan entrar por un ladino.
Por
último la nave hizo una parada en el circo de Medellín, a orillas del Cerro
Nutibara. Aquí le celebramos el cumpleaños número dos a Manuela y recreamos la
tarde disfrutando de cuerpos ágiles y flexibles, fuertes y expresivos, ligeros.
Al que le alcanzó la plata comió crispetas durante el show mientras que el
resto lo pasamos con el agua del vecino. Aprendimos otras formas de educar y recrear el
cuerpo, a través de las piruetas y los malabares, del baile, de la música, sin
necesidad de un balón.
Saturday, 4 March 2017
DIRECTO A LA COMUNICACÓN
“directo al grano”
Anónimo
Me puse a buscar definiciones de
La Comunicación Directa en la World Wide
Web antes de enfrentarme a escribir este ensayo con la idea de afianzar
bien el significado y no quedarme solamente con lo que me entregó el video, pero después de leer la primera definición me dije: de estas definiciones me
voy a encontrar tantas y tan distintas como autores y blogueros hay
en internet, así que decidí quedarme con las imágenes y por ahí derecho
reforzar el dicho que dice (porque si no dijera no sería un dicho) una imagen
vale más que mil palabras. Ahora imagínese como cien imágenes por segundo
durante cuatro minutos, valdrían más de dos millones cuatrocientas mil palabras
más o menos, y pues que mejor que este mundo de palabras para empotrar mi ensayo. Entonces para no perder más tiempo y batería empecé a escribir
así de una lo que me saliera de La Comunicación Directa teniendo en cuenta únicamente
lo que recordaba del video y lo que trabajé la clase pasada durante el ejercicio
de improvisación, que en otras disfruté mucho a pesar de que no lo hice tan
bien como creí que lo iba a hacer, es que me dispersé en medio de la
improvisación y se me olvidó como era que iba a cerrar y nunca cerré, es más,
me interrumpieron diciendo que listo que muchas gracias que el tiempo ya se me había
acabado y con él mi ejercicio de improvisación, pero apenas me relajé y me
dispuse a sentarme el profe volvió y me dijo que siguiera hablando otro
poquito; que quiebre de cintura, me dejó tirado ahí en el campo de clase, al frente de todos, yo no sabía si cambiar de tema y contarles de la vez que
mi abuela cascó a un ladrón con la cartera o si ponerme a hablar más de La
Comunicación Directa, a propósito de la cual debo escribir en este ensayo y
hasta ahora no he dicho mucho que digamos, así la haya mencionado tres veces
ya.
Definitivamente hay cosas que
son mejor decirse de frente, mirándose a los ojos para darse cuenta de todas
esas respuestas tan genuinas que dan los gestos y las reacciones del cuerpo,
del cual no somos tan conscientes cuando estamos hablando con alguien o
haciendo algún trabajito para ganarnos unos pesitos extra. Y eso es lo bonito
del cuerpo, que habla con una transparencia que da miedo, uno sin decir una
palabra y el cuerpo ya saludó se presentó dijo que le gustaba y que no. En La
Comunicación Directa cada palabra, o cada frase para no ser tan exagerados, va
cargada de un sentimiento y emoción, sobre todo para un perceptor así bien
meticuloso como el profe. No se me ocurre una manera más directa y certera de comunicarse
con una persona que frente a frente, compartiendo el mismo espacio y tiempo; por ejemplo con el mismo frío si se estuviera uno comunicando con alguien en
Santa Elena a eso de las once de la noche y sin ningún ron que calentara cuerpo
y alma y enloqueciera la mente, por lo menos un poco. Una comunicación efectiva
depende totalmente de la verdad, por eso comunicación y verdad se escriben
ambas con “a” y por eso el cuerpo presente en La Comunicación Directa tiene un
rol tan importante; las palabras solas, sin el cuerpo, disfrazan y esconden más fácil la verdad. El cuerpo mejor dicho si va directo al grano, por lo menos para un buen lector. Este, el cuerpo, mete las patas o las saca,
dependiendo si uno ve el vaso medio lleno o medio vacío y dependiendo
obviamente de la intensión de las palabras. Si la intención es enredar
al otro con cuentos chinos sin siquiera hablar mandarín es ahí donde el cuerpo
las mete, pero cuando la intención es hablar la verdad entonces ahí es cuando
el cuerpo las saca y en cambio mete es el corazón.
Es claro que no todo hay que
decirlo desde el corazón ¿o no? ¿o si? Bueno, por lo menos es claro que hay
mensajes que no necesitan estar cargados de tanto sentimiento y emoción y pues
ahí la mejor opción sería nuestro mejor amigo gringo el whatsapp o el viejo correo electrónico que vendría siendo como el
bisabuelo del whatsapp. Por ejemplo para decirle al jefe que buenos días, que
anexo el informe solicitado para el día de hoy, atentamente, Juanita; o para
preguntarle a la mujer que si llevo cuatro aguacates y limones o que si mejor llevo el guacamole ya listo que viene en una bolsita como la de la mayonesa pero
transparente; ni riesgos de trasladarse desde el mercado hasta la casa solo
para mirar a la esposa a los ojos, cuerpo a cuerpo, y preguntarle semejante burrada, pues obvio
que el aguacate y los limones! y que no se le vaya a quedar el cilantro ni la
cebolla de rama porque ahí si sería mejor servir esos nachos con salsa de tomate. Hay momentos en que es mejor, me atrevería a decir que necesaria, la comunicación directa y hay otros en que es una ventaja utilizar estas herramientas prácticas desde la distancia.
Como decía un filosofo amigo de
un amigo mío en Envigado: mucho de cualquier cosa es malo, ya sea mucho
guacamole o mucho mensaje de texto o mucho frente a frente para decir
cualquier cosa, hay que ser sabio y saber cuando, como y cuantas veces usar las diferentes caras de la comunicación. Que
quede cara, digo sello, digo claro, aquí solo estipulo que hay que ser sabio más no estoy diciendo como
serlo, eso sería otro ensayo o este mismo pero más largo y para este ejercicio
el profe fue muy claro y dijo que el ensayo debía ser de más de una hoja pero sin irse a pasar de las dos, y
en este ejercicio no pienso repetir el mismo error de la improvisación y
pasarme del límite, por más bueno que este pasando aquí echando carreta.
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